En el valle Interestelar y en el espacio real y sureño de las estrambóticas no es necesario mirar el calendario para darse cuenta cuando la primavera comienza a avisar su glamourosa llegada, basta con mirar los ciruelos de la ciudad y fijarse en el esperado brote de preciosas flores rosadas que inundan la capital de la IX región de Chile, flores que nos avisan que pronto pronto llegará el momento de cerrar los paraguas y dedicarse a lo que la primavera nos obliga: Terminar bien el año y gozar de los caramelos que llegarán después del encierro invernal.
Increiblemente, el brote de las flores rosadas, uno de los más bellos adelantos de la primavera que he visto en una ciudad, se apega directamente a los distintos adelantos que las féminas hacen de sus propias primaveras... aunque sin animos de ser poco optimista la primavera tiene sus contras, que se resumen a:
-Aparición del acné
-Depresión
-Alergias varias... como las alergias de Poline ijjji.
Pero cuando estos problemas están bajo control, esta época comienza a provocar ciertas inquietudes en las damas... por fin llega la hora de sacarse un poco de ropa, de soltarse el pelo y cambiarse el look, el casancio del año acrecienta las ganas de divertirse y de repente, sin darnos cuenta, las fiestas se hacen eternas y las historias de tus conocidos se ponen sabrosas... y yo, como buena redactora de los cuentos del resto, organizo cenas y fiestas para cargarme de la buena vibra de la gente y para divertirme con todas las anécdotas que surgen a partir de este periodo.
Personalmente la primavera nunca ha tenido una connotación romántica para mí, de hecho ninguna estación del año la tiene... la verdad es que, para una mujer que cree que es romántico ver películas de Tarantino con la persona amada, el nivel de romanticismo se reduce irremediablemente, sin embargo debo reconocer que como diría Poline "Love is in the air", no de la forma patética del día de los enamorados sino que de esa forma hormonal y potente que transforma cualquier encuentro en una experiencia chistosa, espectacular y profunda... bueno, a veces más profunda de lo normal, para aquellos que padecen la enfermedad de la fiebre primaveral.
Cuándo éramos pequeños adolescentes escolares, la primavera era la época para besar a la persona que nos gustaba... y no era por lo romántico de la temporada sino que era por una razón bastante práctica... teníamos hasta la primera semana de diciembre para lograr que nos tomaran en cuenta porque si no, habia que esperar durante dos meses la vuelta a clases; no sé cómo será actualmente, pero yo me divertía mucho cuando un selecto grupo de niñas y niños se ponían en la batalla por el beso.
Ahora que estoy más grande, siento fenómenos muy particulares que se manifiestan sin querer en mi cuerpo, para empezar siento ganas de bailar, que no paran hasta pasado el verano. Dicen que bailar es emular artísticamente una relación sexual, y creo que es cierto (asumo mi revolución hormonal)... es el ancestral ritual de cortejo y también un espectacular canalizador de la sexualidad de cada uno. La femeinidad de la primavera me convierte en una mujer, dejo de ser la niñita invernal y me convierto en lo que me gusta ser y a veces en un poco más de lo que me gusta.
Y así observo al resto de las personas y amo que sus vibraciones sean distintas; la primavera es el tiempo de los finales y comienzos, de las mejores fiestas, de los mejores cambios, es el tiempo en que queda menos para las vacaciones, donde surgen los proyectos para el otro año... la primavera es genial, altera las hormonas, te lleva a hacer deporte, te invita a viajar con poco dinero gracias a la temporada baja y es la única estación del año que no deja con gusto a poco... como la estación con más glamour y con la mejor decoración, avisa decentemente su llegada, regala algunos adelantos y se va cuando cree que ya no es necesaria.
Nada de maldita primavera!, es la mejor estación del año: femenina, oportuna, sorpresiva, eléctrica, misteriosa y entretenida... pero mucho ojo!, la Primavera se disfruta con moderación, consumirla en grandes cantidades puede provocar dependencia hormonal, estrés laboral y corazones rotos.
Bon apetit! y a bailar!
En este espacio damos por inaugurada la Primavera!, aunque falte más de un mes, las flores y las historias nos avisaron que está por llegar!
Desde la corolinche oficina del Valle Interestelar
Freakisis
Una mujer Pro en su totalidad
y por supuesto Pro-Primavera

En pleno invierno, la primavera ya se manifiesta, los árboles cambian su desnudes por hermosos trajaes de colres que nos perfuman el aire.
Cada año, ésta estación del tiempo nos regala un nuevo nacimiento, que nos llena de actitud y fuerzas estelares para empezar un nuevo andar ligero en ropas y cargado frescura y transformaciones variopintas.
Comienza la metamorfosis...
La prmavera es una mezcla equisita de olor y sabor, de sol y frecura, de locuras varias y apacibles momentos, es el quilibrio pefecto en el tiempo. las hormonas se vueven locas, las trades interesantes y las noches propicias para hacerlas eternas.
Me gusta la primavera, no en el sentido cliche, de la época del amor, donde nacen romances y cupido esta de fiesta...noo, sino porque cada día pude ser diferente, porque todos o casi todos se dan la licencia de arriesgar, de enamorar, de jugar y sentirnos ser libres!!!...la primavera es baile color, jolgorio, es entarse en los pastos y disfrutar del sol, es encantarse y re-encantarse con uno y los demás...es volver a comenzar.
Sin embargo, para otros la primavera son alergias, asma, enamoramientos fallidos y derpesiones multiples, que mas bien serían emo, para otros es solo una estacion del año y otros ni siquera la notan...triste, pues a mi parecer ellos no saben que uno también es primavera!!!
Saludos, besos y agarrones interestelares, jolgóricos y primaverales para todos!!!
Makipedia, una mujer que nacio en primavera
...y es primavera
Este 14 tiene algo distinto estoy soltero, me gusta alguién y no me he atrevido a decirle, sentado en el sofa mirando peliculas que sumandole a lo anterior solo hablar de amor"Un angel enamorado"...
El Cuerpo sin Órganos de Deleuze, el autor, filósofo de profesión, sabe dejar pistas escatológicas y claves hermenéuticas para remitirnos a un ideario y a un corpus de autores que con resonancias espirituales y postmetafísicas han dado cuenta del hombre contemporáneo en algunos casos como una animalitas fracasada